Se me escapa el tiempo

30 junio 2015 1 comentario

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vivir el presente

Como todos los días que tengo a mi hijo Pol conmigo, esta mañana lo acompaño a la universidad en Terrassa, un viaje en coche desde Mataró de unos 35-40 minutos.

Cuando nos mudamos de Barcelona, me prometí que intentaría facilitar los transportes a mi hijo y que en esta promesa disfrutaría cada minuto que tengo con él. No siempre lo consigo.

Ahora ya tiene 18 años y, poco a poco, es tiempo para que vuele su propia vida. Lo miro, dormido como un bebé en el asiento del copiloto; es un chico de tardes. Mi niño ha crecido, pero reconozco su misma esencia. Vienen a mi mente pequeños instantes vividos juntos y, con cada uno de ellos, gana años.

El tiempo ha pasado rápido, casi como un suspiro y ahora estamos aquí. Me apetece decirle que le quiero y abrazarle, que sepa que es lo más importante en mi vida. Lo miro y remiro mientras conduzco, mientras me alegro del viaje de hoy, en silencio, sin prisas, a pesar de las agendas que nos esperan a ambos, disfrutando y viviendo el camino de la vida.

Se me escapa el tiempo, por ello intento vivir cada instante con conciencia, diciendo las palabras que me gustaría decir con el corazón, sin dejar que mi ego me boicotee.

Se me escapa el tiempo y en vez del hacer hacer que promueve esta sociedad, vivo. Vivo con mi alma al desnudo.

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Comentarios (1)

  1. Gracias Jaume… Has puesto una brida a mi vida con este post. ‘Te acabo de descubrir’.
    (nos conocimos en el networking que celebró Mónica Mendoza tras la presentación de su libro)

    Parece ayer cuando yo dejé a mi hijo en Sant Cugat, con 17 años. Comenzaba Arquitectura… Solo que yo me volví a Alicante. De eso hace 17 años. El se quedó en vuestra tierra. Lo comprendo.

    Ya verás, como poco a poco le dices a tu hijo cuanto deseas. Si tienes la suerte de que él herede eso que se te lee entre líneas.

    A mi me lo ha mostrado mi hijo. El arquitecto. Especializado en Arquitectura saludable, escribiendo en tres ciber revistas, enamorado de su trabajo antes de aprender a dibujar y que, cuando recoge ¡casi cada día! a su hijo de menos de 4 años, lo para todo y se pone a jugar con el al balón… como si no existiera otra cosa en la vida.

    Gracias Jaume. Por abrirnos esta ventana y ayudarnos a echar ‘otra mirada’ a la vida.

    Un abrazo.

    María

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