¿Qué hago con mi líder?

8 Junio 2016 1 comentario

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Ask Jaume Gurt

PREGUNTA

Hola Jaume,

Te conocí en las Jornadas Solidarias de Darte y me quedé impresionado. Trabajo en una empresa financiera en un puesto muy especializado, Gestor de Empresas. Sé que soy bueno en mi trabajo, cumplo los objetivos, sé crear empatía y confianza entre los clientes y compañeros, es más, hay muy buen ambiente de trabajo en la oficina, a pesar de la presión, objetivos y urgencias de última hora.

El problema es nuestro líder, no el director de la oficina, sino nuestro Director de Zona. Lo tenemos en la puerta de al lado y todos los días nos recuerda lo inútiles que somos, las pocas horas que echamos (quiere que durmamos allí prácticamente) y la gente que sobramos si no cumplimos.

Podemos hacer bien 25 tareas/objetivos y 3 mal, pero siempre se enfoca en lo malo, es más, le encanta compararnos con otras oficinas/compañeros negativamente, a veces insultar, gritar e incluso menospreciar públicamente. Reconozco que se me ha pasado por la cabeza responder y “liarla”, pero va contra mis principios, sobre todo desde que me he formado como coach (estoy en proceso de certificación) y ahora tengo herramientas que antes desconocía.

He descubierto que existe un disconfort entre mis valores y lo que hago en la empresa, es más estoy creando una empresa con varias personas con el objetivo de irme a medio plazo. Ahora mismo es un trabajo “nutritivo” porque dependo de él totalmente.

Tengo muy claro que mi futuro no está ahí, pero me dan pena mis compañeros. He pensado en tener una conversación con el director de zona e intentar dialogar, he pensado en regalarle un libro “Liderazgo” de Daniel Goleman a ver qué tal… En resumen quiero hacerle cambiar, pero temo su reacción.

¿Algún consejo para esta situación?

Comentarios (1)

  1. jaume gurt dice:

    Querido desconocid@,

    Muchas GRACIAS por tu pregunta y por sembrar en otros. Algo que debes tener claro es que solo podemos trabajar con aquellas cosas que nos atañen a nosotros mismos, del resto se debe encargar cada uno, aunque sí podemos hacer cosas para que el otro (si quiere) haga algo.

    Desde la misma energía que tu jefe, nunca habrá cambio, por dos razones claras para mí. Primera: es la energía y estilo que él domina y, como decía Einstein, nunca podemos resolver un problema desde el mismo nivel. Así pues, tienes que crear un espacio de juego superior en el que tú seas dominante (el amor, la comprensión, la paciencia, el hacer crecer a otros…) y tu jefe no se maneje igual (eso te dará ventaja y restará poder a las técnicas que él domina).

    Segunda: él es tu jefe y, como tal, si te enfrentas y eres más débil te aplastará, pero si resultas más fuerte te despedirá, por lo que en ningún caso lograrás el cambio.

    Una vez visto que tienes que crear tu propia zona de confort en la que trabajar, la segunda reflexión es sobre ti mismo (lo único que puedes cambiar). Cambia tu mirada hacia él.

    Por tus palabras, siento que hoy lo miras con desagrado, enfado, frustración… Ponle tú mismo la palabra. Tu inconsciente le transmite esto permanentemente. ¿Crees que alguien que es mirado así hará algo para cambiar o recibirá bien tus actos? Si lo miras con más positividad, tu inconsciente empezará a trabajar con el suyo y allí tienes una oportunidad.

    Pero, ¿cómo cambiar esa mirada de forma auténtica y desde el corazón? Personalmente me costó muchísimo empezar a hacer lo que te voy a proponer, incluso hoy me resulta un trabajo en algunos casos.

    Pregúntate: ¿Qué hay para mí en esto?, ¿por qué me molesta tanto?, ¿qué tengo que aprender de esta situación de vida?, ¿qué toca en mí su comportamiento?, ¿qué aprendo con este maestro?, ¿cómo lo voy a usar en el futuro? Con todas estas preguntas estás convirtiendo la dificultad en una experiencia de la que aprender y crecer, porque en definitiva eso es la vida, una lista de experiencias que nos ayudan a conocernos y desarrollarnos. Esta persona puede estar dándote una lección de vida muy valiosa, pero aún no sabemos cómo la aplicarás en el futuro.

    Para mí, la propuesta de hablar con el director es el mejor regalo que le puedes hacer cuando te vayas (porque tienes claro que este no es tu lugar), pero no te vayas sin aprender la lección. SUERTE en tu caminar.

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