Hacer para aprender

7 septiembre 2014 8 Comentarios

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hacer para aprender

Tengo dos interruptores en mi habitación y hasta hace poco nunca conseguía recordar cuál de ellos encendía la luz. No sé si la causa de ello era el poco uso que hacía, la falta de interés o, simplemente, mala memoria. En cualquier caso, cada vez que los utilizaba intentaba pensar en ello y memorizar la respuesta adecuada, pero no lo conseguía.

Para cambiar esta situación, recientemente decidí negarme a hacer más esfuerzos por aprender y pasé a la acción marcando el susodicho interruptor con un punto negro. El objetivo era que, a partir de entonces, fuera mi visión la que me ayudara a elegir sin tener que pensar en ello.

Curiosamente, a partir de ese día, nunca más me ha hecho falta mirar la señal que hice. El acto de mover la mano y pintar con toda mi atención el interruptor adecuado mientras mi voz pronunciaba silenciosamente las palabras ‘interruptor derecho’ grabó en mí la respuesta correcta para siempre.

Este ejemplo me lleva a pensar en el gran poder que tiene actuar, hacer, moverse… Los pensamientos son volátiles y las palabras, aunque tienen más cuerpo, a menudo se las acaba llevando el viento. En cambio, las acciones perduran.

El pensamiento, la atención y la palabra necesitan de la acción, es decir, de las pequeñas vivencias que nos rodean cada día; sólo así se transforman en algo más que intenciones. Si tomamos conciencia de ello y lo ponemos en práctica, quizás consigamos cosas sorprendentes.

Como aprender cuando te niegas a ello.

 

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Comentarios (8)

  1. Salus dice:

    Efectivamente, el mejor liderazgo no se trata solo de PENSAR tareas para otros, sino SENTIR en tus carnes esa tarea que vas a encomendar. Los sentimientos son tatuajes en nuestro cerebro.

    En el caso del interruptor, si además hubieras tenido delante al instalador y le explicases tu problema y tu solución, él lo corregiría en futuras instalaciones y el impacto sería “brutal”.

    🙂

  2. Mikel Allende dice:

    Unos años de mi vida transcurrieron como profesor de electrónica y otros como soporte técnico, esa experiencia me sirvió para cotejar que si alguien me enseñaba algo (Seminarios, demostraciones, charlas, etc.), y no lo descubría por mi mismo, es decir, no me suponía ningún esfuerzo el adquirir el conocimiento, era cuestión de breve tiempo que se me olvidase.
    De igual modo tome consciencia de que si aprendía algo, y después lo ponía en practica (impartiendo clases, realizando demostraciones), ese conocimiento se mantiene muy presente en mi memoria.

    Me identifico con la afirmación de que un pensamiento necesita una acción; así como me sumo a la moraleja de Leonardo Cañestro Márquez.

  3. Àngels Mora dice:

    Fantástica la forma en que recoges en este post una potente y fundamental idea para los que nos dedicamos a la formación: la importancia de aprender haciendo (lo que en el mundo anglosajón bautizaron como “learning by doing”). En el fondo se trata de poner el foco en el aprendizaje, en lugar de ponerlo en la enseñanza. No es solo un juego de palabras, es la diferencia entre tener un equipo que sabe mucho o tener un equipo que consigue cosas sorprendentes, como dices.
    Gracias por compartir tu experiencia!

  4. Leonardo Cañestro Márquez dice:

    Hay un frase que me ha venido a la mente al leer este artículo y creo que puede ser la moraleja…No tenemos la solución a todos los problemas del mundo en nuestras manos. Pero frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos. Un feliz día a todos.

  5. Pere dice:

    Caramba ( por coño) a mi me pasa lo mismo, acabo memorizando a corto plazo pero a largo se me olvida, buen ejemplo.

  6. Interesante reflexión Jaume sobre el aprendizaje. Para aprender necesitamos motivación, tiempo y práctica. Y en el caso que comentas la motivación y la práctica hizo que se generará conocimiento instantáneo, pero hace que dicho aprendizaje, su acción se realice de forma ya inconsciente, por ello, asociar encender con el botón marcado, ya se quedará para siempre en tu mente.

    El ejemplo del interruptor me viene a la cabeza de sus dos posiciones para entender el liderazgo y el victimismo. Acciones ambas que cada persona las tenemos disponibles. Es trágico estar tanto en la posición de victimismo como él estar posicionado de una a la otra de forma irreflexiva. Sólo la motivación, el tiempo y la práctica de ser líderes y poder liderarnos a nosotros mismos, puede hacer que su conocimiento lo haga innato ya para siempre.

  7. Me ha parecido muy interesante el post ya que me ha recordado cuantas veces durante mis años de juventud hice chuletas que luego jamás necesité utilizar, ya que el esfuerzo que requerían y la atención en resumir los conceptos y contenidos no hicieron más que grabar en mi memoria la información.

    También he observado que cuanto menos me he preocupado de recordar y simplemente he realizado, una acción, trabajo o leído algo que era necesario recordar posteriormente, relajadamente y he mantenido esa misma actitud en el momento de recuperar de algún rincón de la memoria esa información, el resultado ha sido enormemente superior al que obtenía cuando actuaba bajo la presión de tener que recordar.

    A veces la mejor actitud es la de dejar las cosas fluir sin angustias ni presiones.

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