Guerra y paz

25 noviembre 2014 9 Comentarios

Minutos estimados de lectura: 2

Guerra y paz

Son las 6.45 de la mañana de un día laborable. Traspaso la puerta del avión y busco mi sitio. Hoy tengo una fila de sólo 2 asientos y por ahora estoy solo. Aprovecho el tiempo para leer las noticias del periódico y a los pocos minutos llega el que será mi compañero de viaje, un desconocido que se sienta a mi lado y toma buena posesión del reposabrazos que nos separa.

El avión despega, él se queda dormido, yo continúo sumergiéndome en las malas noticias que leo y nuevamente me pregunto qué valor me traen.

Los minutos pasan y, aunque cambio de página, las fotos de guerras, disputas o asesinatos siguen. Me entristece pensar que el mundo camina por la senda errónea y me pregunto cómo se puede llegar a esto…

Mi compañero ha ido ganando territorio. Su dormido cuerpo ha empezado a caer sobre mí, apenas me deja espacio. ¡Siento como ha invadido mi espacio! Y un enfado por la incomodidad aparece en mí. ¿Debería tomar acción para reconquistar mi asiento? ¿Elijo una acción diplomática o mejor una bélica que garantice los resultados?

Como un rayo de claridad divina, me doy cuenta de cómo soy como ser humano y que fácil es entrar en una “guerra” si no tengo conciencia de cómo me afectan las situaciones que me rodean, si no puedo reconocer cómo mis emociones nacen y crecen en mi  interior, si no respiro antes de actuar, si no busco esa paz que habita en mí, si no conecto con mi amor infinito, si no pienso en los demás antes que en mí.

Ahora comprendo mejor porque el periódico está lleno de este tipo de noticias y que fácil sería cambiar este mundo si fuéramos capaces de dar un poco de amor cada día.

Tags: , ,

Comentarios (9)

  1. Juli Ls dice:

    Jaume, me han vendo muchas imágenes a la cabeza, recuerdos de viajes a Madrid y hubo de todo: conquista de territorio, cesión, pactos de reparto y, sí, también momentos de compartir involuntariamente, casi inconscientemente, el 50% del espacio (tú pones el brazo en la parte de delante, yo en la parte de atrás) y en todos ellos lo que se percibía como algo común era: las ganas de volver a casa a encontrarnos con la familia y descansar, las ganas de llegar a destino a la hora.

    Con un propósito común llegar a acuerdos es casi siempre algo más sencillo.

    Leer las noticias suele poner de mal humor pero se puede combatir entendiendo/buscando si existen propósitos comunes… y viendo dónde se halla el granito de arena que desde un@ mismo se puede aportar. Estas noticias me llevaron hace mucho tiempo, por ejemplo, a leer ‘Siria, más allá de Bab Al-Salam’ y aunque los diarios cada vez hablan menos de Alepo,,… el conflicto bélico sigue presente en mi cabeza sin ponerme de mal humor, enviando energía positiva, charlando con Antonio Pampliega a través de facebook, entendiendo cuanta gente está dándolo todo por desconocidos, por ayudar desde ese granito de arena que te comentaba.

    Hoy tu post me trajo este recuerdo, hoy recupero un pensamiento que se desvanecía, hoy parte de mi amor va a los niñ@s que se han quedado vacíos de todo en Siria. Todo esto por un viaje tuyo en avión que decidiste compartir! GRACIAS

    • Jaume Gurt dice:

      Hola Juli. Gracias por contribuir. Voy a buscar ese libro, tus palabras me han emocionado, las siento amorosas y sinceras. Gracias por compartirlo con nosotros.

  2. Ana Suárez dice:

    Por cierto, escribo esto con nocturnidad y alevosía desde un “sofá-cama” (siendo generosa) del hospital publico donde hoy han operado por segunda vez en 48h a mi hijo.
    Os aseguro que aquí, queriendo, también se pelea uno hasta por el espacio para dejar el cepillo de dientes en el baño, pero por suerte tanto la familia de al lado como nosotros hemos decidido que nuestros hijos se merecen mucho más que esa triste actitud por parte de sus padres así que, tan ricamente esperando irnos pronto a casita recuperados.
    PS: espero nadie se haya ofendido y ruego se tenga el cuenta el agotamiento de mi neurona, tanto fisica como emocionalmente.

  3. Ana Suárez dice:

    A ver, que no cunda el pánico. Yo estoy segura que Jaume se recostó sobre su compi y o bien durmieron juntos tan plácidamente disfrutando del vuelo y el ronquido conjunto o bien despertó al susodicho, charlaron y llegaron a un acuerdo.
    bueno, eso si no se pasaron el vuelo charlando, se intercambiaron tarjetas y….to be continued.

    Valeeee, soy pelín idealista pero es una opción. Y aunque no sea así: un vuelo cortito se aguanta como sea, pues “marcar territorio” para defender lo tuyo sutilmente sin tener que “entrar en guerra”

    Jaume, no puedes dejarnos asi: ¿cómo transcurrió el vuelo?

    • Jaume Gurt dice:

      Hola Ana, gracias por leerme y por contribuir. Ese vuelo fue una rica experiencia para mí. Mi compañero no despertó hasta estar aterrizados, justo al empezar a salir. Le pregunté si estaba bien y si había descansado. Después de un “sí” y dedicarme una sonrisa, le deseé un feliz día y nos despedimos. Espero que tu hijo esté mucho mejor. Seguro que eres una mami estupenda.

  4. Tu eres el que tienes la suficiente Inteligencia emocional para gestionar la situación y así evitar la declaración de guerra … pero el hecho es que al final te quedas sin apoyabrazos y si, te dejas, al final apoya la cabeza en tu hombro…

    ¿por que los que tienen esa IE son los que siempre tienen que “pagar los platos rotos”?
    Si todos tuviésemos un mínimo de IE no tendríamos que leer diariamente las noticias que acabas de leer en tu periódico

    #buenrollito

    • SONIA dice:

      Has pensado que a lo mejor el que tiene IE es el que está durmiendo , consiguiendo su objetivo?, Es la persona que sabe y estudia hasta donde puede llegar , y que consigue de los demás lo que quiere….
      Un saludo

      • Jaume Gurt dice:

        Hola Sonia, gracias por leerme y por tus palabras. Para nada entiendo que la IE sirva para lograr los propósitos de uno, eso se llama manipulación. Yo creo que es una herramienta de corazón, al servicio de los demás. Pero, como los cuchillos, todo depende de cómo se usen.

    • Jaume Gurt dice:

      Hola José Luís. Gracias por tus palabras, por leerme, por contribuir. Al ver tu comentario me viene una respuesta de corazón: estos momentos de conciencia no es pagar los platos rotos, son un regalo para cada uno de nosotros. Y tal vez desde ahí ayudar a otros a despertar.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*