Causa y efecto

6 Julio 2015 2 Comentarios

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Causa y efecto

“Nasrudín calentaba miel en el fuego, cuando un amigo llegó a visitarlo. La miel comenzó a hervir y Nasrudín le pasó una taza para que bebiera un poco. Estaba tan caliente, que el amigo se quemó.

-“¡Haz algo!”, exclamó el visitante.

Entonces Nasrudín tomó un abanico y lo agitó por encima de la olla, con el propósito de enfriar la miel”.

La causa del sufrimiento está dentro. El exterior, lo único que hace es activarla. Cuando algo duele, pretendemos cambiar las cosas fuera: cambiar de trabajo, cambiar de pareja, cambiar de ciudad, es decir, queremos enfriar la olla cuando la verdadera solución es enfriar nuestro interior. Y la manera de hacerlo es encontrar la causa del sufrimiento en uno mismo.

En las organizaciones es habitual buscar siempre la causa de las desgracias en los demás. Nos cuesta aceptar que nosotros nos hayamos equivocado, es más fácil y cómodo hacer que sean otros quienes hagan cosas distintas. En muchas ocasiones, el único que sale perjudicado es nuestro cliente.

Si fomentamos empresas donde el error sea un camino para aprender y mejorar y no una excusa para penalizar, donde se empiece con una mirada crítica hacia uno mismo (como individuo o equipo) y se corrija lo nuestro antes de pedir a los demás, la magia del equipo florece y nuestros clientes reciben un mejor servicio.

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Comentarios (2)

  1. Jose Manuel dice:

    Hola Jaume,
    Sin duda muchas veces pedimos a los demás los cambios que en realidad deberíamos hacer nosotros..lo curioso es que no en todos los países se practica una cultura de la aceptación del error como una oportunidad de mejora sino que, en España, por ejemplo, se observa más bien una penalización, un miedo limitando el potencial de probar, de innovar, de crear, de aportar ideas. Desde luego las organizaciones que abrazan el error, el pensar diferente, el tener en cuenta la felicidad en el trabajo generan organizaciones más motivadas y con mejores resultados así que todavía hay esperanza 😉

  2. Luis Nanton dice:

    Resulta llamativo que algo tan obvio, no esté tan presente en nuestras vidas. No solo en lo profesional, sino en todas las facetas de nuestro ciclo vital. Generalmente, solo quien acomete iniciativas e ilusionadamente se enfrenta a nuevos proyectos, puede fracasar, puede equivocarse. El que se queda en casa, viendo la tele, tiene pocas posibilidades de errar. Lo único bueno de los errores y equivocaciones, es que nos sirven para aprender. Espero tener la fortuna de siempre, para continuar aprendiendo de mis errores, mientras vuelvo a levantarme una y otra vez.

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