Adiós, Manuel

24 Agosto 2015 3 Comentarios

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Adios Manuel

Me despierto temprano. Esta noche no he dormido bien, algo remueve mi interior. A pesar de haber hablado del tema con Manuel con anterioridad, de habernos dado 6 meses de tiempo, de aclarar y comprender las causas, de volver a tratarlo con tranquilidad y amor todas las veces que ha sido necesario para Manuel; a pesar de haber llegado a un acuerdo, a pesar de todo, hoy me cuesta despedir a Manuel. Lo siento en mi cuerpo.

Nos conocemos desde hace 12 años. Hemos trabajado juntos en varias empresas y el destino nos juntó en InfoJobs, donde hemos compartido 6 años.

Manuel ha sido uno de los 7 miembros del Comité de Dirección de la compañía durante dos años y medio, un equipo que construimos entre todos, con amor por los demás, con pasión por lo que hacíamos, con entrega a un único propósito creado y compartido, con confianza y transparencia, con risas, con lágrimas, con abrazos.

En este camino, nuestra relación ha ido más allá de lo profesional, nos hemos convertido en amigos. ¡Qué difícil es despedir a un amigo! Los dos sabemos para qué nos hemos reunido hoy. El momento se prolonga durante una hora pero me parece una eternidad. A los dos se nos humedecen los ojos por lo que fue, por este adiós que hoy nos separa profesionalmente, pero no personalmente. Dos firmas, un prolongado abrazo y todo ha terminado.

Salgo con una contractura lumbar importante que ha surgido en esta larga hora. Cuando tengo que enfrentarme a algo que me cuesta, mi cuerpo se tensa en las lumbares y me obliga a parar. Ahora me iré a casa. Un baño caliente de 45 minutos me ayudará a no quedar más inmovilizado, tiempo para conectar con mi alma, con mi pesar, con mi dificultad, y sanarla en lo posible.

Adiós Manuel, eres un gran profesional y mejor amigo. Gracias por fundir tu alma en este proyecto llamado InfoJobs y hacerlo posible.

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Comentarios (3)

  1. Jordi dice:

    No veo el enfoque humano en despedir a una persona. Obviamente el despido como la separación tiene esa connotación egoísta del ser humano de saber que aunque te estoy haciendo daño tanto emocional como físicamente, lo hago porque es lo mejor para mí (con esto no quiero decir que si la acción es mala o buena … eso siempre depende del punto de vista que utilices para juzgar las cosas).

    De todas formas, la persona que despide a otra debería saber que cada despido bajo su mando es una muesca en su lista de fracasos. Si las muescas no dejan de crecer en su bastón de mando deberías reflexionar sobre quién es realmente el que debería dejar la empresa. Pero obviamente, y aquí si que veo ese enfoque humano, el “despedidor” siempre encontrará una excusa para encontrar sentido a sus acciones, de no ser así debería renunciar a su posición en la empresa, social, monetaria. Y eso no es fácil de hacer.

    Sólo una vez he participado en el despido de una persona, años más tarde aún me seguí pesando como actué en aquel proceso y tuve la necesidad de escribir a la persona pidiéndole disculpas y admitiendo todos mis errores en aquel proceso. Porque en la vida sólo hay una forma de hacer las cosas … y es haciéndolas bien, lo que pasa es que hacer bien las cosas toma tiempo, toma esfuerzo y son más lentas de realizar por eso al final acabamos optando por el coge atajos.

  2. Jaume Gurt dice:

    Querido David, GRACIAS por seguirme, por tu participación y tus palabras. Como bien sabes, las emociones nos colapsan en ocasiones, por ello es fundamental saber gestionarlas. Lástima que en las escuelas no enseñen a nuestros niños este arte. El día que despedir a alguien no me cause dolor es porque he dejado de ser humano.

  3. Gracias Jaume por compartir este enfoque tan humano en una situación tan difícil. En estos casos solo nos queda la paz interior de haber obrado según los dictados de nuestra conciencia.

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